Buceo en Galicia, Las Rias Baixas

¿Quién ha dicho que en Galicia no se puede bucear?

Desde que empecé a bucear aprovecho las diferentes escapadas para ver si hay oportunidad de bucear y quienes hayáis analizado mi blog sabréis que Galicia es una zona que frecuento bastante. Por lo que, en una de mis escapadas a Galicia me faltó tiempo para buscar dónde bucear en esta tierra.

Por cercanía y comodidad desde donde estábamos escogimos las Rías Baixas, concretamente la ría de Aldán con el centro de Buceo Rías Baixas que ha abierto hace apenas un añito.

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Cogimos un pack de 10 inmersiones que nos valía para dos personas, lo que son cinco inmersiones cada uno, estas fueron las inmersiones que hicimos en una semanita (no gastamos todo el pack de 10, solo hicimos 4 inmersiones cada uno):

Cabezos de Arcade

El primer día buceamos en Cabezos de Arcade una inmersión perfecta para ir conociendo la ría (y su visibilidad). En esto no os voy a mentir, no tiene la visibilidad del mediterráneo ni mucho menos. Aún así, disfrutamos mucho en esta primera inmersión que tenía fondo de roca y bastante vida animal.

Batea

La segunda inmersión fue algo que, hasta que visité las rías baixas, no me había planteado. Hicimos una inmersión en Batea. Nos sumergimos a unos metros de la batea y fuimos entre gorgonias por el fondo hasta llegar a ella. La primera vez que ves la batea sorprende e impresiona a partes iguales, sientes una sombra gigantesca encima. El ascenso y la parada de seguridad lo hicimos entre la batea y pudimos ver lubinas entre ellas. ¡Me encantó la experiencia!.

Playa Xestadelo

Esta inmersión era con entrada desde playa. Lo más chulo de ella era el punto en el que llegabas a un ancla hundida que era enorme y sobre todo, a un flotador de batea hundido. En el flotador de batea se acumulaba una cantidad de vida impresionante. ¡No nos lo esperábamos así para nada!

Batea

Nuestra última inmersión en la ría de Aldán (esa semana) fue otra inmersión en batea (hay tantas que no tienes ni por qué repetir batea), otra vez volvimos a escoger una batea donde el fondo era de roca, para poder disfrutarlo un poco más viendo la vida marina en los alrededores. En esta inmersión tuvimos muchísima suerte con la vida marina, vimos un tiburoncillo (una pinta roja), una manta y hasta un pulpo (que estaba muy camuflado).

Hasta que empecé a bucear ni si quiera tenía en mi mente las Rías Baixas como destino de buceo, pero ¡menudo destinazo! Personalmente me ha encantado y no tengo ninguna duda de que repetiré pronto.

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